EL PUCHE DE NOCHE

El Puche es el barrio de Almería capital más a las afueras, encajonado entre un tendido de ferrocarril y el cauce fluvial que marca el borde oriental de la ciudad. De ser una zona prácticamente gitana hasta finales de siglo, la reciente oleada de inmigración magrebí la ha convertido en una vecindad mayormente musulmana. Hay días en que traspasar la vía del tren sienta como estar cruzando una frontera intercontinental.

Pero aparte de tanta chilaba por las calles, estas se siguen llamando Manolo Caracol, Antonio Mairena o Fandanguillo de Almería, y ello es un fiel reflejo de la realidad social en El Puche. En otras palabras, la esencia del barrio sigue siendo hoy en día el peso de las familias gitanas que lo fundaron y que cultivaron durante décadas un ámbito público más bien velado al exterior, en el que la policía y demás tuvieran que ver no más de lo estrictamente necesario. Tal neblina legal fue, de hecho, lo que atrajo a tanta inmigración irregular desesperada por un techo balo el sol del euro y lo que viene propiciando además que dos culturas tan dispares coexistan hermanadas por un ejercicio básico de supervivencia suburbana: el libre mercado. Un mercadeo a pequeña escala, insignificante quizás en términos relativos, pero vital para una comunidad lisiada por la marginación política.

El Puche será la fuente de muchas de las historias que vaya publicando en esta página web. Mientras ello va sucediendo, quiero introducir mi trabajo aquí con una galería de imágenes nocturnas. Elijo la noche porque la primera vez que paré por el barrio era muy de madrugada, y esa primera impresión es lo que todavía me hace volver y sentirme en casa. Además, después de un tiempo, me ha quedado claro que los pilares de la cultura local están intrínsecamente unidos a la noche: las celebraciones gitanas,, el mes de Ramadan y los frenéticos preparativos en la penumbra del mercado dominical.  ©flc54

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