CLUB BARRANCO
El Barranco del Caballar, una profunda rambla que desciende desde la sierra de Gredos hasta las puertas de Almería capital, da nombre asimismo al poblado que cuelga de sus laderas escarpadas. Dominio hasta no hace tanto de cabreros y horticultores, la modernidad ha transformado este enclave rico en plantas aromáticas en un puñado de segundas viviendas con jardín, a excepción de un par de cortijos que mantienen sus corrales de cabras y gallinas más por afición que por rendimiento. Algo muy apreciado en este enclave es que, debido a lo sinuoso del barranco, basta dejar un par de recodos atrás para sentirse a años luz del medio urbano a pesar de tenerlo a un paseo. Calma, aire limpio, gente amable… Todo resulta más o menos previsible hasta que, de pronto, el sol se nubla por un instante al paso de una gran bandada de palomas con un colorido irreal, propio del realismo mágico: colombicultura de celo* o, en este caso concreto, tarde de concurso para un grupo de apasionados que se hacen llamar Club Barranco. Y no se encuentran en un sitio así por casualidad. Aparte de grandes espacios al aire libre que den margen a una hembra de paloma para huir del acoso de cien machos jóvenes en plena forma, esta especie de competición deportiva trata asimismo de trascender solo lo justo en una esfera pública repleta de detractores. Con todo, el palomeo no deja de ganar adeptos entre las nuevas generaciones: aparte del prestigio que supone en ciertos barrios ser propietario de un palomo campeón (un «messi» en el argot), el premio por ganar un concurso puede alcanzar los 5.000€.
*La colombicultura de celo consiste en criar palomos y adiestrarlos como atletas de la seducción. Una vez en plenitud, los más aptos son coloreados a gusto del dueño con objeto de identificarlos en el aire mientras concursan. Un palomo puntúa dependiendo del tiempo que permanezca conectado a la hembra mediante acciones de seducción o marcaje, bien sea en el aire o en el suelo. Normalmente, cada concurso está regulado por tres árbitros, con un máximo de cien palomos en acción.